jueves, 23 de abril de 2009

El buen hábito de la lectura cristiana (y V)

Las bendiciones de la lectura cristiana


Finalizamos esa serie de artículos con uno dedicado a las bendiciones que resultan de la lectura cristiana y en especial de la lectura de la Biblia. Mencionaremos tres bendiciones generales que engloban un sinfín de bendiciones particulares.


BENDICION: SEREMOS PASTOREADOS POR DIOS

Tomemos el buen hábito de la lectura cristiana y Dios mismo nos pastoreará.
Salmo 119:105, "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino"
Toda lectura hecha en oración será una bendición especial pero la Palabra de Dios en particular será luz en nuestro caminar diario.
Salmo 119: 9 "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra." Aunque estemos limpios en Cristo, nuestro caminar por el mundo "nos ensucia los pies". La mundanalidad y todo tipo de pecado nos acecha, por lo tanto es menester que la palabra de Cristo more en abundancia en nosotros.
Salmo 119:28 y 116 "Susténtame según tu palabra"
En todo momento, cuando hay peligro, enfermedad o tribulación, el Señor viene en nuestro auxilio por medio de su palabra.
Salmo 119:25 y 107 " vivifícame según tu palabra"
Precisamente cuando uno está frío espiritualmente y sin ánimo de leer, ha de buscar el avivamiento de su alma en la palabra.


BENDICION: CONOCEREMOS A DIOS

Sabemos que "la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios". Leamos y escuchemos la Palabra de Dios pues sólo ésta puede hacernos sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Recordemos que Dios se ha revelado en su palabra y el único modo de saber de él y conocer su voluntad es por medio de su revelación. El apóstol Pedro nos dice: "Tenemos también la palabra profética más segura a la cual haréis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca" y también "creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo".
Si queremos que nuestros hijos conozcan a Dios y crezcan en su camino, debemos tomarnos en serio el buen hábito de la lectura cristiana.


BENDICION: NOS CONOCEREMOS A NOSOTROS MISMOS

"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová que escudriño los corazones..." (Jer. 7:9 y ss.)
Puedo asegurar que quien no lea la Biblia no se conocerá a sí mismo. Seguirá
cometiendo los mismos errores y pecados. Sólo la Palabra de Dios puede transformar al
hombre. Cuando Job pasaba por todos sus males dijo (Job 19:23) "¡Quién diese ahora
que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro
." El
propósito de Job era que otros aprendieran de su situación.

Si tantas y tan buenas son las bendiciones de la lectura cristiana y en particular la Biblia,
concluyo que no debe haber nada mejor que compartir con otros este buen hábito y
animarles a la lectura. Yo ya lo he hecho. Ahora te toca a ti.