'Formar' al cerebro en la lectura lo protege ante enfermedades propias de la madurez. Un grupo de monjas de EEUU donó, a su muerte, su cerebro a la ciencia. Entonces se comprobó que aquellas que habían escrito su carta de ingreso a la orden, siendo muy jóvenes, con la riqueza de vocabulario propia de personas lectoras, estaban más protegidas contra el alzhéimer.
Fuente: diario Qué!, Málaga 23 de abril de 2008.
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