Las bendiciones de la lectura cristiana
Finalizamos esa serie de artículos con uno dedicado a las bendiciones que resultan de la lectura cristiana y en especial de la lectura de la Biblia. Mencionaremos tres bendiciones generales que engloban un sinfín de bendiciones particulares.
1ª BENDICION: SEREMOS PASTOREADOS POR DIOS
Tomemos el buen hábito de la lectura cristiana y Dios mismo nos pastoreará.
Salmo 119:105, "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino"
Toda lectura hecha en oración será una bendición especial pero la Palabra de Dios en particular será luz en nuestro caminar diario.
Salmo 119: 9 "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra." Aunque estemos limpios en Cristo, nuestro caminar por el mundo "nos ensucia los pies". La mundanalidad y todo tipo de pecado nos acecha, por lo tanto es menester que la palabra de Cristo more en abundancia en nosotros.
Salmo 119:28 y 116 "Susténtame según tu palabra"
En todo momento, cuando hay peligro, enfermedad o tribulación, el Señor viene en nuestro auxilio por medio de su palabra.
Salmo 119:25 y 107 " vivifícame según tu palabra"
Precisamente cuando uno está frío espiritualmente y sin ánimo de leer, ha de buscar el avivamiento de su alma en la palabra.
2ª BENDICION: CONOCEREMOS A DIOS
Sabemos que "la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios". Leamos y escuchemos la Palabra de Dios pues sólo ésta puede hacernos sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Recordemos que Dios se ha revelado en su palabra y el único modo de saber de él y conocer su voluntad es por medio de su revelación. El apóstol Pedro nos dice: "Tenemos también la palabra profética más segura a la cual haréis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca" y también "creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo".
Si queremos que nuestros hijos conozcan a Dios y crezcan en su camino, debemos tomarnos en serio el buen hábito de la lectura cristiana.
3ª BENDICION: NOS CONOCEREMOS A NOSOTROS MISMOS
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová que escudriño los corazones..." (Jer. 7:9 y ss.)
Puedo asegurar que quien no lea la Biblia no se conocerá a sí mismo. Seguirá
cometiendo los mismos errores y pecados. Sólo la Palabra de Dios puede transformar al
hombre. Cuando Job pasaba por todos sus males dijo (Job 19:23) "¡Quién diese ahora
que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro." El
propósito de Job era que otros aprendieran de su situación.
Si tantas y tan buenas son las bendiciones de la lectura cristiana y en particular la Biblia,
concluyo que no debe haber nada mejor que compartir con otros este buen hábito y
animarles a la lectura. Yo ya lo he hecho. Ahora te toca a ti.
jueves, 23 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
El buen hábito de la lectura cristiana (IV)
¿Cómo debemos realizar nuestra lectura cristiana?
1.- LEE EN ORACION.
Toda clase de lectura debería hacerse en oración. Tanto el niño que abre su libro de Naturaleza para estudiar, como el joven que toma una novela, como el adulto que estudia teología, debe orar antes de realizar la lectura. En el libro de Proverbios 3:6 se nos dice: "Reconoce al Señor en todos tus caminos y él enderezará tus veredas".
Si quieres que tu estudio se enderece y te de fruto, sea en la escuela o donde sea, reconoce entonces al Señor en tu estudio. Ponlo al frente de tu lectura y ésta será cuidadosamente bendecida.
Creo, sinceramente, que tomar un libro en nuestras manos sin oración es exponerse a que su contenido sea usado por Satanás para influir en nuestra mente de forma perjudicial. Pidamos siempre en oración que el Espíritu Santo lea con nosotros y guíe nuestros pensamientos en cautividad a Jesucristo.
2.- LEE CON LA MENTE Y EL CORAZON
Debemos leer con la mente y con el corazón. No se trata solo de leer por leer, debemos leer inteligentemente. En Hechos de los Apóstoles 8:30, Felipe le preguntó al eunuco: ¿entiendes lo que lees?. Aquel funcionario de Candace leía las Escrituras creyendo que eran santas y buenas, pero no las entendía. ¿Entonces de qué le servían?
Se ha de procurar por todos los medios llegar a la comprensión de lo que se lee. Nuestra mente debe entender. Si es preciso comenzaremos con lecturas sencillas para, poco a poco, sumergirnos en algo más complicado. Toda ayuda será bienvenida para lograr comprender un texto. Las personas con dificultades en la visión, que acuda a versiones literarias de letra grande, o CD´s, etc. Lo importante es entender, aprender...
En cuanto a leer con el corazón, me refiero a nuestros sentimientos. Deberíamos leer con una mente abierta, sin prejuicios, limpios de corazón. No deberíamos despreciar una lectura por su tinte denominacional, sin antes leerla, puede que nos estemos perdiendo algo de gran valor espiritual para nuestra vida.
3.- LEE CON PERSEVERANCIA
El abandono de la lectura es algo cada vez más corriente. Los nuevos tiempos con sus adelantos tecnológicos ocupan un espacio que antes era dedicado a la lectura. Yo quiero exhortar desde esta página a la perseverancia. Recupera el buen hábito de la lectura cristiana. No abandones los libros. Tesoros excelsos de conocimiento están escondidos en sus páginas. Sobre todo, no descuides la lectura de la Biblia. Hoy os dejo con la cita de Proverbios 2:3-5: "Si clamas a la inteligencia y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y escudriñares como a tesoros, entonces entenderá el temor de Jehová y hallarás el conocimiento de Dios".
viernes, 3 de abril de 2009
El buen hábito de la lectura cristiana (III)
¿Cuánto tiempo debo dedicar a la lectura cristiana? ¿Cuántos libros debo leer en un mes o en un año? ¿Cuándo, qué tiempo es el mejor para leer?
A estas tres preguntas contestamos: "siempre que podamos", "todos los libros que podamos", "todo el tiempo que podamos".
Si queremos adquirir el buen hábito de la lectura cristiana deberemos hacer tres cosas.
Primero, TENER LIBROS. Parece obvio, pero ¿tenemos una buena biblioteca? ¿Tenemos libros de calidad? Consigue buenos libros. El problema para algunos empieza aquí mismo, no saben dónde encontrar un buen material. Llegado este punto te sugiero que visites "feyrazonlibros.com" o que consigas un boletín gratuito de "Selecciones Literarias" (Ed. Peregrino), allí encontrarás buena literatura cristiana, seleccionada y contrastada. Comprométete a comprar, por ejemplo, un libro cada tres meses. Recuerda que si tienes libros leerás, si no tienes libros no leerás.
Algo más económico puede resultar suscribirse a una revista cristiana donde se presente el pensamiento evangélico actual como en "Nueva Reforma", "Aletheia", "Andamio", etc.
Pero si en verdad tienes serios problemas económicos, puedes hacerte con alguna suscripción gratis en revistas como "En la calle recta", dónde en ocasiones ofrecen algún que otro libro gratis.
En resumidas cuentas, haz como quieras, pero adquiere buenos libros.
Segundo, LEE CADA DIA. Busca tiempo para leer cada día. En Deuteronomio capítulo diecisiete se le manda al rey que lea "en la ley todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios..." Creo sinceramente que este mandamiento es para nosotros hoy, creyentes del siglo XXI, que hemos venido a ser hechos por gracia, reyes y sacerdotes para Dios.
En 1997 pude escuchar a Daniel Webber, director de una misión evangélica del Reino Unido, comentar que cada año, cuando comenzaba el curso para los estudiantes del seminario, lo primero que les decía era que si pensaban ser pastores debían dedicar unas ocho horas diarias al estudio y la lectura privada.
Quizá no sea el caso para muchos de nosotros ocuparnos siete u ocho horas en la lectura, ni tan siquiera dos o tres horas. Pero un mínimo de una hora diaria se hace imprescindible para avanzar en el buen hábito de la lectura cristiana.
Tercero, ORGANIZATE. Organízate y busca tiempo para la lectura cristiana. Aquí van algunas orientaciones:
Puedes aprovechar tu tiempo diario de oración para además de leer un pasaje de la Escritura leer un capítulo de algún libro cristiano. Si tienes el buen hábito de orar tres veces al día, adelantarías mucho en la lectura con esta práctica.
Puedes marcarte una hora al día, como hora reservada a la tranquila lectura de un libro.
El fin de semana, es un momento excelente para encontrar huecos y leer, leer, leer...
¿Y qué decir de las vacaciones? Sería un pecado pasar tantos días y horas libres sin abrir un libro.
Querido amigo, de nuevo te digo, haz como quieras pero lee. Aquí no valen las excusas. Mucho menos la de no tengo tiempo. A veces las personas pasan horas frente al televisor viendo sus programas favoritos, deportes, noticias, documentales, telenovelas, concursos, ...¡qué se yo!
Hoy te dejo con la exhortación bíblica de Col. 3:16 "Que la Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros" y para eso nada mejor que abundar en el buen hábito de la lectura cristiana.
A estas tres preguntas contestamos: "siempre que podamos", "todos los libros que podamos", "todo el tiempo que podamos".
Si queremos adquirir el buen hábito de la lectura cristiana deberemos hacer tres cosas.
Primero, TENER LIBROS. Parece obvio, pero ¿tenemos una buena biblioteca? ¿Tenemos libros de calidad? Consigue buenos libros. El problema para algunos empieza aquí mismo, no saben dónde encontrar un buen material. Llegado este punto te sugiero que visites "feyrazonlibros.com" o que consigas un boletín gratuito de "Selecciones Literarias" (Ed. Peregrino), allí encontrarás buena literatura cristiana, seleccionada y contrastada. Comprométete a comprar, por ejemplo, un libro cada tres meses. Recuerda que si tienes libros leerás, si no tienes libros no leerás.
Algo más económico puede resultar suscribirse a una revista cristiana donde se presente el pensamiento evangélico actual como en "Nueva Reforma", "Aletheia", "Andamio", etc.
Pero si en verdad tienes serios problemas económicos, puedes hacerte con alguna suscripción gratis en revistas como "En la calle recta", dónde en ocasiones ofrecen algún que otro libro gratis.
En resumidas cuentas, haz como quieras, pero adquiere buenos libros.
Segundo, LEE CADA DIA. Busca tiempo para leer cada día. En Deuteronomio capítulo diecisiete se le manda al rey que lea "en la ley todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios..." Creo sinceramente que este mandamiento es para nosotros hoy, creyentes del siglo XXI, que hemos venido a ser hechos por gracia, reyes y sacerdotes para Dios.
En 1997 pude escuchar a Daniel Webber, director de una misión evangélica del Reino Unido, comentar que cada año, cuando comenzaba el curso para los estudiantes del seminario, lo primero que les decía era que si pensaban ser pastores debían dedicar unas ocho horas diarias al estudio y la lectura privada.
Quizá no sea el caso para muchos de nosotros ocuparnos siete u ocho horas en la lectura, ni tan siquiera dos o tres horas. Pero un mínimo de una hora diaria se hace imprescindible para avanzar en el buen hábito de la lectura cristiana.
Tercero, ORGANIZATE. Organízate y busca tiempo para la lectura cristiana. Aquí van algunas orientaciones:
Puedes aprovechar tu tiempo diario de oración para además de leer un pasaje de la Escritura leer un capítulo de algún libro cristiano. Si tienes el buen hábito de orar tres veces al día, adelantarías mucho en la lectura con esta práctica.
Puedes marcarte una hora al día, como hora reservada a la tranquila lectura de un libro.
El fin de semana, es un momento excelente para encontrar huecos y leer, leer, leer...
¿Y qué decir de las vacaciones? Sería un pecado pasar tantos días y horas libres sin abrir un libro.
Querido amigo, de nuevo te digo, haz como quieras pero lee. Aquí no valen las excusas. Mucho menos la de no tengo tiempo. A veces las personas pasan horas frente al televisor viendo sus programas favoritos, deportes, noticias, documentales, telenovelas, concursos, ...¡qué se yo!
Hoy te dejo con la exhortación bíblica de Col. 3:16 "Que la Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros" y para eso nada mejor que abundar en el buen hábito de la lectura cristiana.
viernes, 27 de marzo de 2009
El buen hábito de la lectura cristiana (II)
Cuando hablo de lectura cristiana ¿a qué tipo de lectura me estoy refiriendo? Pues sencillamente a toda la literatura que tenga que ver con nuestro Dios. Aquella que una vez leída nos ha edificado como creyentes, ya sea moral, intelectual o espiritualmente.
El primer lugar debe ocuparlo la lectura y meditación del libro de los libros, la Biblia. Porque "toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia , a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2ª Tim. 3:16)
En segundo lugar debemos leer obra teológicas, devocionales y biográficas. Es verdad que las teológicas pueden resultar, en ocasiones, "difíciles de entender" (2ª Ped. 3:16) pero con cierta constancia y ayuda acabaremos sacando de ellas las preciosas perlas que contienen. La lectura devocional es un bálsamo bendito para el alma haciéndonos levantar los ojos del espíritu hacia nuestro buen Dios (Sal. 119:130). También hallamos exhortación bíblica para meditar en las vidas de aquellos siervos de Dios que nos han precedido, considerando su conducta e imitando su fe (Heb. 13:7)
Pero también debemos leer libros no religiosos como parte de la lectura cristiana. Sí, me refiero a libros científicos, históricos, poéticos y filosóficos. Porque la ciencia no está reñida con las leyes que el Dios omnipotente ha dejado en su creación. La historia nos muestra la soberana mano de Dios en el devenir de los siglos. La poesía toca los sentimientos y emociones universales que Dios ha escondido en el corazón del hombre. La filosofía desarrolla la capacidad de escudriñar todas las áreas del conocimiento humano haciéndonos semejantes al Creador omnisciente.
Ahora bien, en todo ello se debe aplicar la máxima paulina de "examinadlo todo, retened lo bueno".
Pablo fue un gran lector. ¿Cómo si no podía citar en sus escritos, con tanta exactitud, las palabras de poetas y filósofos no cristianos como Epiménedes en Tito 1:12 o la cita poética tomada de Arato en su obra "Fenómenos" que aparece en Hechos 17:28?
El libre examen surgido en la Reforma protestante del siglo XVI no sólo liberó a la Biblia de la cautividad en la que la iglesia de Roma la había colocado si no que abrió las puertas para que los creyentes tuvieran acceso a la lectura de muchas otras obras hasta entonces censuradas y perseguidas. Teniendo pues, hoy día, tal libertad y tal exhortación bíblica (1ªTim. 4:13) dediquémonos con pasión y con espíritu de agradecimiento al buen hábito de la lectura cristiana.
El primer lugar debe ocuparlo la lectura y meditación del libro de los libros, la Biblia. Porque "toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia , a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2ª Tim. 3:16)
En segundo lugar debemos leer obra teológicas, devocionales y biográficas. Es verdad que las teológicas pueden resultar, en ocasiones, "difíciles de entender" (2ª Ped. 3:16) pero con cierta constancia y ayuda acabaremos sacando de ellas las preciosas perlas que contienen. La lectura devocional es un bálsamo bendito para el alma haciéndonos levantar los ojos del espíritu hacia nuestro buen Dios (Sal. 119:130). También hallamos exhortación bíblica para meditar en las vidas de aquellos siervos de Dios que nos han precedido, considerando su conducta e imitando su fe (Heb. 13:7)
Pero también debemos leer libros no religiosos como parte de la lectura cristiana. Sí, me refiero a libros científicos, históricos, poéticos y filosóficos. Porque la ciencia no está reñida con las leyes que el Dios omnipotente ha dejado en su creación. La historia nos muestra la soberana mano de Dios en el devenir de los siglos. La poesía toca los sentimientos y emociones universales que Dios ha escondido en el corazón del hombre. La filosofía desarrolla la capacidad de escudriñar todas las áreas del conocimiento humano haciéndonos semejantes al Creador omnisciente.
Ahora bien, en todo ello se debe aplicar la máxima paulina de "examinadlo todo, retened lo bueno".
Pablo fue un gran lector. ¿Cómo si no podía citar en sus escritos, con tanta exactitud, las palabras de poetas y filósofos no cristianos como Epiménedes en Tito 1:12 o la cita poética tomada de Arato en su obra "Fenómenos" que aparece en Hechos 17:28?
El libre examen surgido en la Reforma protestante del siglo XVI no sólo liberó a la Biblia de la cautividad en la que la iglesia de Roma la había colocado si no que abrió las puertas para que los creyentes tuvieran acceso a la lectura de muchas otras obras hasta entonces censuradas y perseguidas. Teniendo pues, hoy día, tal libertad y tal exhortación bíblica (1ªTim. 4:13) dediquémonos con pasión y con espíritu de agradecimiento al buen hábito de la lectura cristiana.
jueves, 19 de marzo de 2009
El buen hábito de la lectura cristiana (I)
"Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y libros, mayormente los pergaminos". Ahí tenemos a Pablo, preso en Roma, en los últimos años de su vida y solicitando de Timoteo los libros, en especial los pergaminos. El Espíritu Santo ha querido dejarnos el ejemplo de Pablo para que también nosotros abundemos en el buen hábito de la lectura cristiana.
A lo largo de la historia podemos observar como los grandes santos, aquellos creyentes que se han distinguido por su celo y servicio a Dios, han sido hombres que han practicado el buen hábito de la lectura cristiana. Agustín de Hipona, Wyclieff, Lutero, Calvino, Knox, Baxter, Owen, Whitfield, Wesley...en todos ellos brilló siempre su amor a la lectura.
El reformador inglés Guillermo Tyndale, preso también por causa de la fe, escribió al final de sus días al gobernador de la prisión en los siguientes términos:
"Pero mayormente ruego y suplico a Su Clemencia que interceda ante el procurador para que tenga la bondad de permitirme mi Biblia hebrea, mi gramática hebrea y mi diccionario hebreo, para que pueda pasar el tiempo estudiando" (Carta encontrada del siglo XVI).
Tyndale ya no salió de esa prisión, se cumplió la sentencia contra él y fue estrangulado y después quemado por el fanatismo religioso de la época.
Es cierto que los reformadores convulsionaron la vida religiosa del siglo XVI; pero fue la lectura de la Biblia y de las obras (libros) de los reformadores las que despertaron y edificaron a los pueblos de Europa llevándolos a la cultura y a la fe. ¡Nunca calibraremos suficientemente bien lo que el invento de la imprenta supuso para el desarrollo de la Reforma y del cristianismo! A medida que los libros salían de la imprenta eran devorados.
Hoy día, triste es decirlo, los libros, la lectura, han pasado a un segundo plano en la vida de las personas en general y del creyente en particular. De ahí mi decisión a escribir esta serie de artículos sobre la necesidad de recobrar el buen hábito de lectura cristiana. Ninguno de nosotros llegará muy alto si no adoptamos este buen hábito.
A lo largo de la historia podemos observar como los grandes santos, aquellos creyentes que se han distinguido por su celo y servicio a Dios, han sido hombres que han practicado el buen hábito de la lectura cristiana. Agustín de Hipona, Wyclieff, Lutero, Calvino, Knox, Baxter, Owen, Whitfield, Wesley...en todos ellos brilló siempre su amor a la lectura.
El reformador inglés Guillermo Tyndale, preso también por causa de la fe, escribió al final de sus días al gobernador de la prisión en los siguientes términos:
"Pero mayormente ruego y suplico a Su Clemencia que interceda ante el procurador para que tenga la bondad de permitirme mi Biblia hebrea, mi gramática hebrea y mi diccionario hebreo, para que pueda pasar el tiempo estudiando" (Carta encontrada del siglo XVI).
Tyndale ya no salió de esa prisión, se cumplió la sentencia contra él y fue estrangulado y después quemado por el fanatismo religioso de la época.
Es cierto que los reformadores convulsionaron la vida religiosa del siglo XVI; pero fue la lectura de la Biblia y de las obras (libros) de los reformadores las que despertaron y edificaron a los pueblos de Europa llevándolos a la cultura y a la fe. ¡Nunca calibraremos suficientemente bien lo que el invento de la imprenta supuso para el desarrollo de la Reforma y del cristianismo! A medida que los libros salían de la imprenta eran devorados.
Hoy día, triste es decirlo, los libros, la lectura, han pasado a un segundo plano en la vida de las personas en general y del creyente en particular. De ahí mi decisión a escribir esta serie de artículos sobre la necesidad de recobrar el buen hábito de lectura cristiana. Ninguno de nosotros llegará muy alto si no adoptamos este buen hábito.
miércoles, 4 de marzo de 2009
PISTOLETAZO DE SALIDA
El sábado 28 de febrero hizo su presentación oficial "Fe y Razón Libros" en Galicia.
Como colportor tuve la oportunidad de presentar el ministerio ante la Asociación de Pastores de Vigo gracias a la invitación del pastor José María Marques Correia y del arduo trabajo de nuestro director Javier Ignacio Escobar Fuentes quien por varias semanas llevaba preparando, desde Málaga, el evento.
Esta reunión fue el pistoletazo de salida de una empresa que pretende ser un testimonio de literatura cristiana no sólo a todas las iglesias evangélicas de Vigo si no de toda Galicia. Se abre por lo tanto ante nosotros un pequeño universo de oportunidades donde conocer gentes, opiniones, iglesias, etc. con el único propósito de glorificar a Dios y ser de bendición al pueblo evangélico y la sociedad en general. Nuestra literatura no se limita exclusivamente a libros de religión pues abarca todas aquellas obras científicas, filosóficas, médicas, etc. que apoyen o sirvan de refuerzo a una cosmovisión cristiana de la vida. Los momentos que estamos viviendo requieren más que nunca una clara certidumbre de quienes somos y a dónde nos dirigimos, y aunque ésta sólo puede llegarnos de la Palabra de Dios y la iluminación del Espíritu Santo, creemos que la buena literatura aportada por "Fe y Razón Libros" también tiene su lugar en la "fe y razón" de los creyentes. Animamos a todos a correr juntos esta buena carrera.
Como colportor tuve la oportunidad de presentar el ministerio ante la Asociación de Pastores de Vigo gracias a la invitación del pastor José María Marques Correia y del arduo trabajo de nuestro director Javier Ignacio Escobar Fuentes quien por varias semanas llevaba preparando, desde Málaga, el evento.
Esta reunión fue el pistoletazo de salida de una empresa que pretende ser un testimonio de literatura cristiana no sólo a todas las iglesias evangélicas de Vigo si no de toda Galicia. Se abre por lo tanto ante nosotros un pequeño universo de oportunidades donde conocer gentes, opiniones, iglesias, etc. con el único propósito de glorificar a Dios y ser de bendición al pueblo evangélico y la sociedad en general. Nuestra literatura no se limita exclusivamente a libros de religión pues abarca todas aquellas obras científicas, filosóficas, médicas, etc. que apoyen o sirvan de refuerzo a una cosmovisión cristiana de la vida. Los momentos que estamos viviendo requieren más que nunca una clara certidumbre de quienes somos y a dónde nos dirigimos, y aunque ésta sólo puede llegarnos de la Palabra de Dios y la iluminación del Espíritu Santo, creemos que la buena literatura aportada por "Fe y Razón Libros" también tiene su lugar en la "fe y razón" de los creyentes. Animamos a todos a correr juntos esta buena carrera.
jueves, 5 de febrero de 2009
Fe y Razon Libros en Galicia

Ahora Fe y Razón Libros tendrá una presencia física en Galicia. Un nuevo colportor se ha sumado al equipo de Fe y Razón Libros, se trata de Carlos Rodríguez Homs, el cual ha servido como ministro de la Iglesia Bautista Reformada. Actualmente desempeña el cargo de secretario en la Asociación Ministerial Reformada de España (AMRE). Su apoyo es de sumo valor, pues cuenta con una amplia experiencia en el ministerio y tiene unos talentos muy especiales. Todos los que conocen a Carlos saben que es una persona con mucho carisma. Nuestro hermano será el representante de la librería en Galicia, de modo que se podrán tramitar pedidos a través de él. Podéis consultarle para tener buenos consejos y recomendaciones acerca de la literatura de la librería. Podéis escribirle a la siguiente dirección: carlosrodriguez@feyrazonlibros.com. Damos la bienvenida a Carlos.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)