Cuando hablo de lectura cristiana ¿a qué tipo de lectura me estoy refiriendo? Pues sencillamente a toda la literatura que tenga que ver con nuestro Dios. Aquella que una vez leída nos ha edificado como creyentes, ya sea moral, intelectual o espiritualmente.
El primer lugar debe ocuparlo la lectura y meditación del libro de los libros, la Biblia. Porque "toda la Escritura es inspirada por Dios y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia , a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra" (2ª Tim. 3:16)
En segundo lugar debemos leer obra teológicas, devocionales y biográficas. Es verdad que las teológicas pueden resultar, en ocasiones, "difíciles de entender" (2ª Ped. 3:16) pero con cierta constancia y ayuda acabaremos sacando de ellas las preciosas perlas que contienen. La lectura devocional es un bálsamo bendito para el alma haciéndonos levantar los ojos del espíritu hacia nuestro buen Dios (Sal. 119:130). También hallamos exhortación bíblica para meditar en las vidas de aquellos siervos de Dios que nos han precedido, considerando su conducta e imitando su fe (Heb. 13:7)
Pero también debemos leer libros no religiosos como parte de la lectura cristiana. Sí, me refiero a libros científicos, históricos, poéticos y filosóficos. Porque la ciencia no está reñida con las leyes que el Dios omnipotente ha dejado en su creación. La historia nos muestra la soberana mano de Dios en el devenir de los siglos. La poesía toca los sentimientos y emociones universales que Dios ha escondido en el corazón del hombre. La filosofía desarrolla la capacidad de escudriñar todas las áreas del conocimiento humano haciéndonos semejantes al Creador omnisciente.
Ahora bien, en todo ello se debe aplicar la máxima paulina de "examinadlo todo, retened lo bueno".
Pablo fue un gran lector. ¿Cómo si no podía citar en sus escritos, con tanta exactitud, las palabras de poetas y filósofos no cristianos como Epiménedes en Tito 1:12 o la cita poética tomada de Arato en su obra "Fenómenos" que aparece en Hechos 17:28?
El libre examen surgido en la Reforma protestante del siglo XVI no sólo liberó a la Biblia de la cautividad en la que la iglesia de Roma la había colocado si no que abrió las puertas para que los creyentes tuvieran acceso a la lectura de muchas otras obras hasta entonces censuradas y perseguidas. Teniendo pues, hoy día, tal libertad y tal exhortación bíblica (1ªTim. 4:13) dediquémonos con pasión y con espíritu de agradecimiento al buen hábito de la lectura cristiana.
viernes, 27 de marzo de 2009
jueves, 19 de marzo de 2009
El buen hábito de la lectura cristiana (I)
"Trae, cuando vengas, el capote que dejé en Troas en casa de Carpo, y libros, mayormente los pergaminos". Ahí tenemos a Pablo, preso en Roma, en los últimos años de su vida y solicitando de Timoteo los libros, en especial los pergaminos. El Espíritu Santo ha querido dejarnos el ejemplo de Pablo para que también nosotros abundemos en el buen hábito de la lectura cristiana.
A lo largo de la historia podemos observar como los grandes santos, aquellos creyentes que se han distinguido por su celo y servicio a Dios, han sido hombres que han practicado el buen hábito de la lectura cristiana. Agustín de Hipona, Wyclieff, Lutero, Calvino, Knox, Baxter, Owen, Whitfield, Wesley...en todos ellos brilló siempre su amor a la lectura.
El reformador inglés Guillermo Tyndale, preso también por causa de la fe, escribió al final de sus días al gobernador de la prisión en los siguientes términos:
"Pero mayormente ruego y suplico a Su Clemencia que interceda ante el procurador para que tenga la bondad de permitirme mi Biblia hebrea, mi gramática hebrea y mi diccionario hebreo, para que pueda pasar el tiempo estudiando" (Carta encontrada del siglo XVI).
Tyndale ya no salió de esa prisión, se cumplió la sentencia contra él y fue estrangulado y después quemado por el fanatismo religioso de la época.
Es cierto que los reformadores convulsionaron la vida religiosa del siglo XVI; pero fue la lectura de la Biblia y de las obras (libros) de los reformadores las que despertaron y edificaron a los pueblos de Europa llevándolos a la cultura y a la fe. ¡Nunca calibraremos suficientemente bien lo que el invento de la imprenta supuso para el desarrollo de la Reforma y del cristianismo! A medida que los libros salían de la imprenta eran devorados.
Hoy día, triste es decirlo, los libros, la lectura, han pasado a un segundo plano en la vida de las personas en general y del creyente en particular. De ahí mi decisión a escribir esta serie de artículos sobre la necesidad de recobrar el buen hábito de lectura cristiana. Ninguno de nosotros llegará muy alto si no adoptamos este buen hábito.
A lo largo de la historia podemos observar como los grandes santos, aquellos creyentes que se han distinguido por su celo y servicio a Dios, han sido hombres que han practicado el buen hábito de la lectura cristiana. Agustín de Hipona, Wyclieff, Lutero, Calvino, Knox, Baxter, Owen, Whitfield, Wesley...en todos ellos brilló siempre su amor a la lectura.
El reformador inglés Guillermo Tyndale, preso también por causa de la fe, escribió al final de sus días al gobernador de la prisión en los siguientes términos:
"Pero mayormente ruego y suplico a Su Clemencia que interceda ante el procurador para que tenga la bondad de permitirme mi Biblia hebrea, mi gramática hebrea y mi diccionario hebreo, para que pueda pasar el tiempo estudiando" (Carta encontrada del siglo XVI).
Tyndale ya no salió de esa prisión, se cumplió la sentencia contra él y fue estrangulado y después quemado por el fanatismo religioso de la época.
Es cierto que los reformadores convulsionaron la vida religiosa del siglo XVI; pero fue la lectura de la Biblia y de las obras (libros) de los reformadores las que despertaron y edificaron a los pueblos de Europa llevándolos a la cultura y a la fe. ¡Nunca calibraremos suficientemente bien lo que el invento de la imprenta supuso para el desarrollo de la Reforma y del cristianismo! A medida que los libros salían de la imprenta eran devorados.
Hoy día, triste es decirlo, los libros, la lectura, han pasado a un segundo plano en la vida de las personas en general y del creyente en particular. De ahí mi decisión a escribir esta serie de artículos sobre la necesidad de recobrar el buen hábito de lectura cristiana. Ninguno de nosotros llegará muy alto si no adoptamos este buen hábito.
miércoles, 4 de marzo de 2009
PISTOLETAZO DE SALIDA
El sábado 28 de febrero hizo su presentación oficial "Fe y Razón Libros" en Galicia.
Como colportor tuve la oportunidad de presentar el ministerio ante la Asociación de Pastores de Vigo gracias a la invitación del pastor José María Marques Correia y del arduo trabajo de nuestro director Javier Ignacio Escobar Fuentes quien por varias semanas llevaba preparando, desde Málaga, el evento.
Esta reunión fue el pistoletazo de salida de una empresa que pretende ser un testimonio de literatura cristiana no sólo a todas las iglesias evangélicas de Vigo si no de toda Galicia. Se abre por lo tanto ante nosotros un pequeño universo de oportunidades donde conocer gentes, opiniones, iglesias, etc. con el único propósito de glorificar a Dios y ser de bendición al pueblo evangélico y la sociedad en general. Nuestra literatura no se limita exclusivamente a libros de religión pues abarca todas aquellas obras científicas, filosóficas, médicas, etc. que apoyen o sirvan de refuerzo a una cosmovisión cristiana de la vida. Los momentos que estamos viviendo requieren más que nunca una clara certidumbre de quienes somos y a dónde nos dirigimos, y aunque ésta sólo puede llegarnos de la Palabra de Dios y la iluminación del Espíritu Santo, creemos que la buena literatura aportada por "Fe y Razón Libros" también tiene su lugar en la "fe y razón" de los creyentes. Animamos a todos a correr juntos esta buena carrera.
Como colportor tuve la oportunidad de presentar el ministerio ante la Asociación de Pastores de Vigo gracias a la invitación del pastor José María Marques Correia y del arduo trabajo de nuestro director Javier Ignacio Escobar Fuentes quien por varias semanas llevaba preparando, desde Málaga, el evento.
Esta reunión fue el pistoletazo de salida de una empresa que pretende ser un testimonio de literatura cristiana no sólo a todas las iglesias evangélicas de Vigo si no de toda Galicia. Se abre por lo tanto ante nosotros un pequeño universo de oportunidades donde conocer gentes, opiniones, iglesias, etc. con el único propósito de glorificar a Dios y ser de bendición al pueblo evangélico y la sociedad en general. Nuestra literatura no se limita exclusivamente a libros de religión pues abarca todas aquellas obras científicas, filosóficas, médicas, etc. que apoyen o sirvan de refuerzo a una cosmovisión cristiana de la vida. Los momentos que estamos viviendo requieren más que nunca una clara certidumbre de quienes somos y a dónde nos dirigimos, y aunque ésta sólo puede llegarnos de la Palabra de Dios y la iluminación del Espíritu Santo, creemos que la buena literatura aportada por "Fe y Razón Libros" también tiene su lugar en la "fe y razón" de los creyentes. Animamos a todos a correr juntos esta buena carrera.
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