Las bendiciones de la lectura cristiana
Finalizamos esa serie de artículos con uno dedicado a las bendiciones que resultan de la lectura cristiana y en especial de la lectura de la Biblia. Mencionaremos tres bendiciones generales que engloban un sinfín de bendiciones particulares.
1ª BENDICION: SEREMOS PASTOREADOS POR DIOS
Tomemos el buen hábito de la lectura cristiana y Dios mismo nos pastoreará.
Salmo 119:105, "Lámpara es a mis pies tu palabra y lumbrera a mi camino"
Toda lectura hecha en oración será una bendición especial pero la Palabra de Dios en particular será luz en nuestro caminar diario.
Salmo 119: 9 "¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra." Aunque estemos limpios en Cristo, nuestro caminar por el mundo "nos ensucia los pies". La mundanalidad y todo tipo de pecado nos acecha, por lo tanto es menester que la palabra de Cristo more en abundancia en nosotros.
Salmo 119:28 y 116 "Susténtame según tu palabra"
En todo momento, cuando hay peligro, enfermedad o tribulación, el Señor viene en nuestro auxilio por medio de su palabra.
Salmo 119:25 y 107 " vivifícame según tu palabra"
Precisamente cuando uno está frío espiritualmente y sin ánimo de leer, ha de buscar el avivamiento de su alma en la palabra.
2ª BENDICION: CONOCEREMOS A DIOS
Sabemos que "la fe viene por el oír y el oír por la palabra de Dios". Leamos y escuchemos la Palabra de Dios pues sólo ésta puede hacernos sabios para la salvación por la fe que es en Cristo Jesús. Recordemos que Dios se ha revelado en su palabra y el único modo de saber de él y conocer su voluntad es por medio de su revelación. El apóstol Pedro nos dice: "Tenemos también la palabra profética más segura a la cual haréis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca" y también "creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor Jesucristo".
Si queremos que nuestros hijos conozcan a Dios y crezcan en su camino, debemos tomarnos en serio el buen hábito de la lectura cristiana.
3ª BENDICION: NOS CONOCEREMOS A NOSOTROS MISMOS
"Engañoso es el corazón más que todas las cosas, y perverso; ¿quién lo conocerá? Yo Jehová que escudriño los corazones..." (Jer. 7:9 y ss.)
Puedo asegurar que quien no lea la Biblia no se conocerá a sí mismo. Seguirá
cometiendo los mismos errores y pecados. Sólo la Palabra de Dios puede transformar al
hombre. Cuando Job pasaba por todos sus males dijo (Job 19:23) "¡Quién diese ahora
que mis palabras fuesen escritas! ¡Quién diese que se escribiesen en un libro." El
propósito de Job era que otros aprendieran de su situación.
Si tantas y tan buenas son las bendiciones de la lectura cristiana y en particular la Biblia,
concluyo que no debe haber nada mejor que compartir con otros este buen hábito y
animarles a la lectura. Yo ya lo he hecho. Ahora te toca a ti.
jueves, 23 de abril de 2009
jueves, 16 de abril de 2009
El buen hábito de la lectura cristiana (IV)
¿Cómo debemos realizar nuestra lectura cristiana?
1.- LEE EN ORACION.
Toda clase de lectura debería hacerse en oración. Tanto el niño que abre su libro de Naturaleza para estudiar, como el joven que toma una novela, como el adulto que estudia teología, debe orar antes de realizar la lectura. En el libro de Proverbios 3:6 se nos dice: "Reconoce al Señor en todos tus caminos y él enderezará tus veredas".
Si quieres que tu estudio se enderece y te de fruto, sea en la escuela o donde sea, reconoce entonces al Señor en tu estudio. Ponlo al frente de tu lectura y ésta será cuidadosamente bendecida.
Creo, sinceramente, que tomar un libro en nuestras manos sin oración es exponerse a que su contenido sea usado por Satanás para influir en nuestra mente de forma perjudicial. Pidamos siempre en oración que el Espíritu Santo lea con nosotros y guíe nuestros pensamientos en cautividad a Jesucristo.
2.- LEE CON LA MENTE Y EL CORAZON
Debemos leer con la mente y con el corazón. No se trata solo de leer por leer, debemos leer inteligentemente. En Hechos de los Apóstoles 8:30, Felipe le preguntó al eunuco: ¿entiendes lo que lees?. Aquel funcionario de Candace leía las Escrituras creyendo que eran santas y buenas, pero no las entendía. ¿Entonces de qué le servían?
Se ha de procurar por todos los medios llegar a la comprensión de lo que se lee. Nuestra mente debe entender. Si es preciso comenzaremos con lecturas sencillas para, poco a poco, sumergirnos en algo más complicado. Toda ayuda será bienvenida para lograr comprender un texto. Las personas con dificultades en la visión, que acuda a versiones literarias de letra grande, o CD´s, etc. Lo importante es entender, aprender...
En cuanto a leer con el corazón, me refiero a nuestros sentimientos. Deberíamos leer con una mente abierta, sin prejuicios, limpios de corazón. No deberíamos despreciar una lectura por su tinte denominacional, sin antes leerla, puede que nos estemos perdiendo algo de gran valor espiritual para nuestra vida.
3.- LEE CON PERSEVERANCIA
El abandono de la lectura es algo cada vez más corriente. Los nuevos tiempos con sus adelantos tecnológicos ocupan un espacio que antes era dedicado a la lectura. Yo quiero exhortar desde esta página a la perseverancia. Recupera el buen hábito de la lectura cristiana. No abandones los libros. Tesoros excelsos de conocimiento están escondidos en sus páginas. Sobre todo, no descuides la lectura de la Biblia. Hoy os dejo con la cita de Proverbios 2:3-5: "Si clamas a la inteligencia y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y escudriñares como a tesoros, entonces entenderá el temor de Jehová y hallarás el conocimiento de Dios".
viernes, 3 de abril de 2009
El buen hábito de la lectura cristiana (III)
¿Cuánto tiempo debo dedicar a la lectura cristiana? ¿Cuántos libros debo leer en un mes o en un año? ¿Cuándo, qué tiempo es el mejor para leer?
A estas tres preguntas contestamos: "siempre que podamos", "todos los libros que podamos", "todo el tiempo que podamos".
Si queremos adquirir el buen hábito de la lectura cristiana deberemos hacer tres cosas.
Primero, TENER LIBROS. Parece obvio, pero ¿tenemos una buena biblioteca? ¿Tenemos libros de calidad? Consigue buenos libros. El problema para algunos empieza aquí mismo, no saben dónde encontrar un buen material. Llegado este punto te sugiero que visites "feyrazonlibros.com" o que consigas un boletín gratuito de "Selecciones Literarias" (Ed. Peregrino), allí encontrarás buena literatura cristiana, seleccionada y contrastada. Comprométete a comprar, por ejemplo, un libro cada tres meses. Recuerda que si tienes libros leerás, si no tienes libros no leerás.
Algo más económico puede resultar suscribirse a una revista cristiana donde se presente el pensamiento evangélico actual como en "Nueva Reforma", "Aletheia", "Andamio", etc.
Pero si en verdad tienes serios problemas económicos, puedes hacerte con alguna suscripción gratis en revistas como "En la calle recta", dónde en ocasiones ofrecen algún que otro libro gratis.
En resumidas cuentas, haz como quieras, pero adquiere buenos libros.
Segundo, LEE CADA DIA. Busca tiempo para leer cada día. En Deuteronomio capítulo diecisiete se le manda al rey que lea "en la ley todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios..." Creo sinceramente que este mandamiento es para nosotros hoy, creyentes del siglo XXI, que hemos venido a ser hechos por gracia, reyes y sacerdotes para Dios.
En 1997 pude escuchar a Daniel Webber, director de una misión evangélica del Reino Unido, comentar que cada año, cuando comenzaba el curso para los estudiantes del seminario, lo primero que les decía era que si pensaban ser pastores debían dedicar unas ocho horas diarias al estudio y la lectura privada.
Quizá no sea el caso para muchos de nosotros ocuparnos siete u ocho horas en la lectura, ni tan siquiera dos o tres horas. Pero un mínimo de una hora diaria se hace imprescindible para avanzar en el buen hábito de la lectura cristiana.
Tercero, ORGANIZATE. Organízate y busca tiempo para la lectura cristiana. Aquí van algunas orientaciones:
Puedes aprovechar tu tiempo diario de oración para además de leer un pasaje de la Escritura leer un capítulo de algún libro cristiano. Si tienes el buen hábito de orar tres veces al día, adelantarías mucho en la lectura con esta práctica.
Puedes marcarte una hora al día, como hora reservada a la tranquila lectura de un libro.
El fin de semana, es un momento excelente para encontrar huecos y leer, leer, leer...
¿Y qué decir de las vacaciones? Sería un pecado pasar tantos días y horas libres sin abrir un libro.
Querido amigo, de nuevo te digo, haz como quieras pero lee. Aquí no valen las excusas. Mucho menos la de no tengo tiempo. A veces las personas pasan horas frente al televisor viendo sus programas favoritos, deportes, noticias, documentales, telenovelas, concursos, ...¡qué se yo!
Hoy te dejo con la exhortación bíblica de Col. 3:16 "Que la Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros" y para eso nada mejor que abundar en el buen hábito de la lectura cristiana.
A estas tres preguntas contestamos: "siempre que podamos", "todos los libros que podamos", "todo el tiempo que podamos".
Si queremos adquirir el buen hábito de la lectura cristiana deberemos hacer tres cosas.
Primero, TENER LIBROS. Parece obvio, pero ¿tenemos una buena biblioteca? ¿Tenemos libros de calidad? Consigue buenos libros. El problema para algunos empieza aquí mismo, no saben dónde encontrar un buen material. Llegado este punto te sugiero que visites "feyrazonlibros.com" o que consigas un boletín gratuito de "Selecciones Literarias" (Ed. Peregrino), allí encontrarás buena literatura cristiana, seleccionada y contrastada. Comprométete a comprar, por ejemplo, un libro cada tres meses. Recuerda que si tienes libros leerás, si no tienes libros no leerás.
Algo más económico puede resultar suscribirse a una revista cristiana donde se presente el pensamiento evangélico actual como en "Nueva Reforma", "Aletheia", "Andamio", etc.
Pero si en verdad tienes serios problemas económicos, puedes hacerte con alguna suscripción gratis en revistas como "En la calle recta", dónde en ocasiones ofrecen algún que otro libro gratis.
En resumidas cuentas, haz como quieras, pero adquiere buenos libros.
Segundo, LEE CADA DIA. Busca tiempo para leer cada día. En Deuteronomio capítulo diecisiete se le manda al rey que lea "en la ley todos los días de su vida, para que aprenda a temer al Señor su Dios..." Creo sinceramente que este mandamiento es para nosotros hoy, creyentes del siglo XXI, que hemos venido a ser hechos por gracia, reyes y sacerdotes para Dios.
En 1997 pude escuchar a Daniel Webber, director de una misión evangélica del Reino Unido, comentar que cada año, cuando comenzaba el curso para los estudiantes del seminario, lo primero que les decía era que si pensaban ser pastores debían dedicar unas ocho horas diarias al estudio y la lectura privada.
Quizá no sea el caso para muchos de nosotros ocuparnos siete u ocho horas en la lectura, ni tan siquiera dos o tres horas. Pero un mínimo de una hora diaria se hace imprescindible para avanzar en el buen hábito de la lectura cristiana.
Tercero, ORGANIZATE. Organízate y busca tiempo para la lectura cristiana. Aquí van algunas orientaciones:
Puedes aprovechar tu tiempo diario de oración para además de leer un pasaje de la Escritura leer un capítulo de algún libro cristiano. Si tienes el buen hábito de orar tres veces al día, adelantarías mucho en la lectura con esta práctica.
Puedes marcarte una hora al día, como hora reservada a la tranquila lectura de un libro.
El fin de semana, es un momento excelente para encontrar huecos y leer, leer, leer...
¿Y qué decir de las vacaciones? Sería un pecado pasar tantos días y horas libres sin abrir un libro.
Querido amigo, de nuevo te digo, haz como quieras pero lee. Aquí no valen las excusas. Mucho menos la de no tengo tiempo. A veces las personas pasan horas frente al televisor viendo sus programas favoritos, deportes, noticias, documentales, telenovelas, concursos, ...¡qué se yo!
Hoy te dejo con la exhortación bíblica de Col. 3:16 "Que la Palabra de Cristo more en abundancia en vosotros" y para eso nada mejor que abundar en el buen hábito de la lectura cristiana.
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