jueves, 16 de abril de 2009
El buen hábito de la lectura cristiana (IV)
¿Cómo debemos realizar nuestra lectura cristiana?
1.- LEE EN ORACION.
Toda clase de lectura debería hacerse en oración. Tanto el niño que abre su libro de Naturaleza para estudiar, como el joven que toma una novela, como el adulto que estudia teología, debe orar antes de realizar la lectura. En el libro de Proverbios 3:6 se nos dice: "Reconoce al Señor en todos tus caminos y él enderezará tus veredas".
Si quieres que tu estudio se enderece y te de fruto, sea en la escuela o donde sea, reconoce entonces al Señor en tu estudio. Ponlo al frente de tu lectura y ésta será cuidadosamente bendecida.
Creo, sinceramente, que tomar un libro en nuestras manos sin oración es exponerse a que su contenido sea usado por Satanás para influir en nuestra mente de forma perjudicial. Pidamos siempre en oración que el Espíritu Santo lea con nosotros y guíe nuestros pensamientos en cautividad a Jesucristo.
2.- LEE CON LA MENTE Y EL CORAZON
Debemos leer con la mente y con el corazón. No se trata solo de leer por leer, debemos leer inteligentemente. En Hechos de los Apóstoles 8:30, Felipe le preguntó al eunuco: ¿entiendes lo que lees?. Aquel funcionario de Candace leía las Escrituras creyendo que eran santas y buenas, pero no las entendía. ¿Entonces de qué le servían?
Se ha de procurar por todos los medios llegar a la comprensión de lo que se lee. Nuestra mente debe entender. Si es preciso comenzaremos con lecturas sencillas para, poco a poco, sumergirnos en algo más complicado. Toda ayuda será bienvenida para lograr comprender un texto. Las personas con dificultades en la visión, que acuda a versiones literarias de letra grande, o CD´s, etc. Lo importante es entender, aprender...
En cuanto a leer con el corazón, me refiero a nuestros sentimientos. Deberíamos leer con una mente abierta, sin prejuicios, limpios de corazón. No deberíamos despreciar una lectura por su tinte denominacional, sin antes leerla, puede que nos estemos perdiendo algo de gran valor espiritual para nuestra vida.
3.- LEE CON PERSEVERANCIA
El abandono de la lectura es algo cada vez más corriente. Los nuevos tiempos con sus adelantos tecnológicos ocupan un espacio que antes era dedicado a la lectura. Yo quiero exhortar desde esta página a la perseverancia. Recupera el buen hábito de la lectura cristiana. No abandones los libros. Tesoros excelsos de conocimiento están escondidos en sus páginas. Sobre todo, no descuides la lectura de la Biblia. Hoy os dejo con la cita de Proverbios 2:3-5: "Si clamas a la inteligencia y a la prudencia dieres tu voz; si como a la plata la buscares, y escudriñares como a tesoros, entonces entenderá el temor de Jehová y hallarás el conocimiento de Dios".
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